lunes, 31 de enero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
sábado, 9 de octubre de 2010
La emigración en Arandas en los 30's
En la región conocida como los Altos de Jalisco se localiza el municipio de Arandas. Al igual que el resto de los poblados de esta región, comparte un fuerte fervor religioso y dedicación al trabajo. Además de una tradición de migración hacia los Estados Unidos desde principios del siglo XX, y que en el caso de los alteños se acentuó debido a la Guerra Cristera.
Entre 1931 y 1932 Paul Taylor realizó entrevistas e investigación documental sobre la migración de arandenses hacia los Estados Unidos. Entre las causas de este fenómeno en Arandas, Taylor explica: “Así como la presión poblacional sobre la tierra continuamente subdividida ha dado como resultado la emigración, el desorden político y las luchas religiosas también han provocado que gran cantidad de gente abandone Arandas en forma permanente.”
El papel de las remesas jugó un papel importante desde esa época, permitiendo un mayor poder adquisitivo entre los pobladores más pobres de la comunidad, permitiendo elevar sus estándares, y a la vez fortalecer un mercado de bienes americanos y mexicanos.
Al igual que en otras ciudades y comunidades mexicanas, la conexión ferroviaria que iba de la Ciudad de México a El Paso permitió una emigración más rápida hacia el otro país.
Vale la pena señalar las diferencias de salario entre quienes trabajaban en Arandas y quienes se iban trabajar a Estados Unidos, los primeros recibían 25 centavos y 3 1/2 kg de maíz por una jornada de sol a sol, mientras que, por ejemplo en Kansas, se les pagaban 1.25 dólares por 10 horas de trabajo al día. Ello hizo que se volviera atractiva la idea de "irse al norte".
Si bien, las condiciones de guerra y posguerra en EUA impulsaron la emigración en Arandas entre 1917 y 1920, la revolución cristera ocurrida entre 1926 y 1929, y que ocurrió de manera más incisiva en la región de los Altos de Jalisco, impulsó la emigración de arandenses, no sólo hacia los Estados Unidos, sino que también hacia otras ciudades donde no había guerra. Y además de quienes emigraron, se previno a los migrantes que ya estaban en EUA para que no regresaran, por seguridad personal y por el gran beneficio que las remesas significaban en ese momento.
Entre las principales causas de emigración de los arandenses se encontraban:
- Escasez de empleos
- Diferencia de salarios entre México y Estados Unidos
- Aventurar en Estados Unidos
- Demanda de jornaleros en Estados Unidos
En las palabras de un obrero analfabeta que no pudo emigrar y fue entrevistado por Taylor: “El peor trabajo en Estados Unidos es mejor que el más bueno aquí”.
Fuente:
Taylor, P. (1991). Arandas, Jalisco: Una comunidad campesina. En J. Durand (Com.), Migración México-Estados Unidos. Años veinte (pp-131-221). México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
martes, 5 de octubre de 2010
El otro, el mismo. El nuevo ciudadano.
Nadie es patria, pero todos lo somos. [1]
Esta lacónica frase del escritor argentino Jorge Luis Borges, es un reflejo de la situación mundial, en donde los otrora estoicos Estados –nacionales comienzan a desdibujarse; en un entorno permeado por una intensa migración internacional. “El otro, el mismo” parece ya no tener cabida en la construcción de la ciudadanía, ante nuevas configuraciones que entrelazan a diferentes grupos sociales, en lo que Stavans llama mestizaje.
Esta lacónica frase del escritor argentino Jorge Luis Borges, es un reflejo de la situación mundial, en donde los otrora estoicos Estados –nacionales comienzan a desdibujarse; en un entorno permeado por una intensa migración internacional. “El otro, el mismo” parece ya no tener cabida en la construcción de la ciudadanía, ante nuevas configuraciones que entrelazan a diferentes grupos sociales, en lo que Stavans llama mestizaje.
En concreto en los Estados Unidos, actualmente el auge de la comunidad hispana es indiscutible, esta minoría, parece devenir en una fuerza cada vez más pújate y con características complejas, la cual está “hispanizando” a la sociedad estadounidense en muy diversas formas, reconfigurando el concepto de ciudadanía. ¿Pero, hasta qué grado?
En su último artículo en Foreign Affaires en español, Ilán Stavans[2], presenta el panorama actual de la comunidad hispana en EE UU; resaltando la importancia de esta minoría. La presencia hispana en este país, es la quinta concentración hispano parlante en el ámbito internacional, tiene más peso demográfico que muchos países latinoamericanos juntos; relevancia que sin duda se ve reflejada en una notoria transformación del modus vivendi estadounidense; aunque claro, con sus marcadas reticencias.
Desde distintas esferas, se puede observar la presencia hispana en EE UU, en los medios de comunicación, en el sistema escolar, en la música, en la comida, entre otros, sin eludir al relevante ámbito político, el que cada vez los latinos cobran más fuerza, por el famoso voto hispano.
Uno de los aportes más destacados de Stavans, se centra en resaltar la nueva configuración en el concepto de ciudadanía, que resulta de la interacción entre distintas culturas –sin especificar el número– a lo que denomina mestizaje; el cruzamiento de razas diferentes; las cuales en sus múltiples relaciones, dan origen a una nueva cultura, conformada con aportaciones de ambas sociedades.
Con este panorama ¿Quién es un estadounidense? ¿Quién es un latinoamericano? El impacto va en ambos sentidos, la migración internacional afecta tanto a los que están, como a los que llegan. Como se menciona en el texto; Latinoamérica se extiende más allá del río Bravo, esta línea divisoria se diluye, para aportar nuevas complejidades en el mundo latinoamericano. Y en el otro sentido ¿No llega EE UU a pisar suelo latinoamericano?
La relación se vuelve mucho más compleja cuando, la sociedad estadounidense, como sociedad dominante y la sociedad hispana, como minoría, son analizadas como grupos heterogéneos, compuestos por “microminorías”[3] que juegan diferentes roles dentro de la sociedad y defienden distintos intereses.
Notoriamente la comunidad hispana, independientemente de la división por nacionalidad; puede analizarse bajo la lupa de los diferentes estratos sociales en los que se divide, detectando que los hispanos, son un grupo social imbricado en la sociedad estadounidense de muy diversas formas.
Como reclama un popular corrido de los Tigres del Norte: “Pero que importa si soy nuevo ciudadano, sigo siendo mexicano, como el pulque y el nopal, caben dos patrias en un mismo corazón”.[4] Dentro de este contexto vale apreciar la formación de los nuevos ciudadanos.
[1] Frase de Oda escrita en 1966 (El otro, el mismo) Jorge Luis Borges. http://www.scribd.com/doc/6733537/Borges-Jorge-Luis-El-Otro-El-Mismo-Algunos-Poemas
[2] Stavans, Ilán, "El poder cultural de la minoría latina en Estados Unidos" en Foreign Affairs en español, vol. 2, núm. 3. pp. 123-132.Para leer artículo completo: https://www.yousendit.com/download/WTNKcHBFdkcrV3hjR0E9PQ
[3] Ilán Stavans, menciona este nuevo concepto remarcando la heterogeneidad que representa la cultura hispana en Estados Unidos, la cual puede presentar diversas divisiones, por supuesto una básica es por nacionalidad.
martes, 21 de septiembre de 2010
La comunidad mexicana también celebra en Costa Rica.
En un recinto ubicado a las orillas de la ciudad de San José, El Pedregal, se congregaron los mexicanos radicados en Costa Rica, con sus familiares y amigos ticos, para celebrar el famoso grito de independencia. Fue un evento de gran envergadura, el cual comenzó a las 11 de la mañana, con distintas actividades culturales; venta productos mexicanos, desde salsas, tequila, cervezas y por supuesto una nutrida oferta de comida mexicana.
Es importante destacar, que la comunidad mexicana en Costa Rica es reducida, pero muy variada; está conformada por diversos sectores como empresarios, estudiantes, académicos, religiosos, entre otros. Lo que hace que la diáspora mexicana sea muy heterogénea, sin representar esto, un obstáculo para que los mexicanos logren organizarse con otros mexicanos, y surjan algunas asociaciones mexicanas muy relacionadas con los intereses de ambas naciones.
Como ejemplo se pueden mencionar, a la Asociación Cívico Cultural Mexicana, el Club México y la Cámara de Industria y Comercio Costa Rica – México (CICOMEX). Las dos primeras son sociales y una tercera es comercial, teniendo como misión impulsar el desarrollo económico en la relación bilateral Costa Rica México a través de diferentes instrumentos comerciales, entre ellos el TLC firmado por ambos países.
También en el ámbito académico, hay una inmigración mexicana muy fluctuante, pues constantemente vienen a colaborar en diferentes universidades costarricenses algunos académicos mexicanos, destacando en específico a los médicos egresados de la UNAM.
Por ello este 16 de septiembre con el fervor característico, a las 9.30 de la noche la comunidad residente en Costa Rica, dio el grito de independencia, celebrando la oportunidad de ser mexicanos desde esta nación Centroamericana.
Los ticos también celebran la independencia.
A través de diversos medios de comunicación costarricenses, he visto como los festejos conmemorativos del famoso “bicentenario y centenario” de la Independencia y Revolución de México han sido celebrados con todo júbilo y algarabía. En México, bailaron, cantaron, levantaron un coloso –aunque no identificable– y, como lo marca la costumbre, gritaron el ¡Viva México!
Sin embargo muy pocas veces volteamos al lado, para ver que muchos países de Latinoamérica celebran con igual emoción sus fiestas de independencia. Las naciones centroamericanas también festejaron estas fechas, en específico Costa Rica, país que celebró su acertadamente 189 aniversario de independencia. ¿189? Si, y es que no hace falta conocer mucho de historia para saber que la Independencia de México, a la par de la centroamericana, se llevó a cabo en 1821 y no en 1810, cuando en realidad inició el movimiento independentista.
Así que Costa Rica esperará hasta el 2021 para conmemorar su bicentenario, pero año con año no pueden dejar de celebrar sus tradicionales fiestas patrias. El 15 de septiembre, emblemático también para los costarricenses, comienza a celebrarse desde un día antes, el 14 de septiembre, con el encendido del tradicional farol tricolor, el cual elaboran los niños y jóvenes en sus casas poniéndole una candela (vela) en el interior.
La llama simboliza la noticia de independencia, la cual es traída desde Guatemala en una antorcha patria cargada por los mejores estudiantes de cada país, que a su paso van cargando en cada nación centroamericana. Toda esta travesía se hace hasta llegar a Cartago, la antigua capital de Costa Rica. Ahí es recibida y simbólicamente pasa a manos de todos los faroles costarricenses, los cuales son encendidos en cada escuela del país a las 6 de la tarde, cantando el himno nacional.
Después, al ritmo de bandas estudiantiles, se hace un festival público, en el que participa toda la sociedad costarricense, viendo bailes típicos o escuchando sus cantos, orgullosos de ser una nación soberana.
Al otro día el 15 de septiembre, se celebra el tradicional desfile cívico en el que participan contingentes de todas las escuelas, presentando formaciones y bailes costarricenses, por las principales calles de cualquier ciudad. Durante el desfile, es ineludible escuchar el sonido típico de la lira, que es un instrumento musical ampliamente usado en las celebraciones costarricenses, el cual da un toque distintivo a estas bandas juveniles de música.
El resto del día, es típico degustar la comida regional, comer un rico “gallo pinto” o algún tradicional “casado”, el “chifrijo”, entre muchos otros platillos, acompañados de una “tapa dulce”, o un delicioso café tico, para finalizar con el famoso “guaro”.
Gallo pinto: plato típico de Costa Rica, consiste en arroz y frijoles negros mezclados, pero se prepara de diferente manera, agregándole ingredientes según la región o en país.
Casado: plato típico, que consiste en arroz y frijoles negros sin mezclar, y se acompaña generalmente de ensaladas típicas, verduras, y alguna carne roja, pescado o ave.
Chifrijo: es conocido como una boquita (botana), se compone de frijoles con su caldo, arroz, carne de cerdo, pico de gallo, y especias al gusto.
Tapa dulce: dulce hecho de caña de azúcar en forma artesanal, que se toma caliente.
Guaro: es el licor nacional de Costa Rica, hecho a base de caña de azúcar, es un producto con denominación de origen.
Sergio Vázquez
Los “nicas” en el parque La Merced
En la zona central de esta ciudad, fácilmente se pueden identificar los espacios urbanos donde se ubican las diversas comunidades inmigrantes del país. Al preguntar a cualquier josefino, rápidamente indican dónde se encuentra el barrio dominicano o la zona haitiana caribeña por mencionar algunos ejemplos.
Para puntualizar en la idea anterior, es preciso hablar del parque “La Merced“, punto de referencia con amplia presencia de inmigración, que en su mayoría es nicaragüense, conocidos coloquialmente en Costa Rica como los “nicas”. El nombre original del parque es Braulio Carrillo, mejor conocido como “La Merced” –porque se localiza frente a la histórica iglesia del mismo nombre– éste, es el lugar elegido por los inmigrantes para congregarse y saciar sus necesidades al relacionarse con sus similares.
Ya sea por su ubicación, por la cercanía con los medios de transporte o por motivos religiosos, este parque representa un punto de socialización entre la población inmigrante nicaragüense, que con la visita a este lugar, ayuda a reforzar sus lazos con el lugar de origen.
Todo ubica a este parque como un enclave de Nicaragua, donde los costarricenses tienen poca cabida, pues a excepción de algunos trabajadores de mantenimiento, la mayoría de los que se encuentran aquí son inmigrantes. A cualquier visitante de San José, le queda claro que La Merced, es un territorio de Nicaragua en Costa Rica. Ello se puede constatar desde que se comienza a caminar entre los pasillos del lugar, y se observa el ambiente de La Merced; el cual parece nutrirse por una variedad de acentos ajenos a Costa Rica, que afloran en toda su expresión, al sentirse como en casa.
Caminando hacia el centro del lugar, pueden verse rostros expectantes ante los extraños, cubiertos de cierta nostalgia, pero interactuando entre sí de muy diversas formas; quizá proporcionando información, enviando recados, saludos o encargos, compartiendo recuerdos, dando consejos, o quizás hasta otro tipo de propuestas.
En parque la Merced se refuerzan continuamente los lazos sociales que unen a las ciudades de origen de los inmigrantes, con su nuevo destino; destino, en el que sin duda encuentran en el día a día situaciones adversas que se vuelven más complicadas por su condición de inmigrantes, de mujeres, o de indígenas y en un buen porcentaje de los casos por estar ilegalmente en el país.
A pesar de la existencia de medios de comunicación más avanzados y de las redes de transporte con mayor alcance, la supervivencia de este tipo de espacios públicos, es importante, pues siguen recreando los lazos sociales, que son fundamentales dentro del proceso migratorio. Es interesante analizar el capital social que se produce en La Merced, el cual, sin duda, sirve como basamento para que la comunidad inmigrante pueda mantener fuertes vínculos con el origen, pero a la vez comparta nuevas formas de supervivencia en el lugar de destino.
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